Por qué importa el color en tu plato
Cada color señala compuestos vegetales distintos. Un plato colorido es un atajo sencillo hacia una nutrición amplia, sin contar nada.
Escrito por el equipo de fisioterapia de Move8
No necesitas una aplicación ni una hoja de cálculo para comer bien durante la recuperación. Una de las guías más sencillas ya está en tu plato: el color.
Por qué el color es un atajo útil:
Los pigmentos que dan color a las frutas y verduras vienen acompañados de distintos compuestos vegetales, vitaminas y minerales. Come una variedad de colores y cubrirás de forma natural un abanico de nutrientes más amplio que el que puede ofrecer cualquier «superalimento».
Lo que suele aportar cada color:
- Rojo — tomates, pimientos, fresas: vitamina C y carotenoides
- Naranja y amarillo — zanahorias, calabaza, cítricos: betacaroteno, que tu cuerpo usa para producir vitamina A
- Verde — espinacas, brócoli, guisantes: folato, vitamina K y fibra
- Morado y azul — frutos rojos, lombarda, remolacha: antocianinas, compuestos vegetales estudiados por su papel de apoyo en la recuperación
- Blanco y marrón — cebollas, ajo, setas: a menudo olvidados, pero ricos en compuestos propios
Un objetivo diario sencillo:
Proponte tres colores distintos en tus comidas principales. Los congelados y los de lata (en agua o en su jugo) cuentan igual que los frescos, y suelen ser más baratos.
Esta semana, añade a tu compra habitual un color que casi nunca comas.
Este artículo es educativo y no sustituye un diagnóstico médico ni el consejo de tu fisioterapeuta.
