Avena remojada: el desayuno que se hace solo
Cinco minutos esta noche y mañana el desayuno está listo: proteína, energía de liberación lenta y nada de cocinar.
Escrito por el equipo de fisioterapia de Move8
Las mañanas antes de una sesión pueden ir con prisas, y saltarse el desayuno suele significar quedarse sin energía a media mañana. La avena remojada lo resuelve: cinco minutos de mezcla esta noche y un desayuno rico en proteína te espera al despertar.
Ingredientes (para 2 raciones)
- 100 g de copos de avena (contienen gluten; usa avena certificada sin gluten si lo necesitas)
- 250 g de yogur natural o tipo griego (lácteos)
- 150 ml de leche (lácteos) o cualquier bebida vegetal
- 200 g de frutos rojos, frescos o congelados: los congelados quedan estupendos y cuestan menos
- 1 cucharada de miel, o medio plátano maduro machacado
- 1 cucharada de semillas de lino o de chía (opcional)
- Un puñado pequeño de nueces picadas para servir (frutos secos; omítelas si lo necesitas)
Elaboración
1. Mezcla la avena, el yogur, la leche, las semillas y la miel en un bol o en dos tarros.
2. Incorpora la mayoría de los frutos rojos y reserva unos pocos para el final.
3. Tapa y refrigera toda la noche: la avena se ablanda mientras se hidrata.
4. Por la mañana, aflójala con un chorrito de leche si hace falta y termina con el resto de los frutos rojos y las nueces.
Se conserva dos días en la nevera, así que una tanda doble cubre media semana.
Cada ración aporta unos 15-20 g de proteína e hidratos de liberación lenta: combustible constante que apoya tus ejercicios de la mañana, en lugar de un pico de azúcar que se desvanece a las 10:00.
Este artículo es educativo y no sustituye un diagnóstico médico ni el consejo de tu fisioterapeuta.
